6o. Dom
de Pascua Ciclo A (Id=306)
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Con voz de júbilo anúncienlo; que se
oiga hasta los rincones de la tierra: el Señor ha redimido a su pueblo.
Aleluya.
Vocem iucunditátis annuntiáte, et audiátur, annuntiáte usque ad extrémum terrae: liberávit Dóminus pópulum suum, allelúia
Oración Colecta
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con amor y alegría la
victoria de Cristo resucitado; y que el misterio de su Pascua transforme
nuestra vida y se manifieste en nuestras obras.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos y
hermanas, nuestras súplicas al Padre:
A cada petición respondemos: Escúchanos, Padre.
Para que el que estaba muerto y ahora vive
por los siglos de los siglos, conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valentía,
testimonio perseverante de su resurrección, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que el resucitado, que dio a lo
apóstoles su paz, quiera concederla también en abundancia a todos los pueblos,
roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que el vencedor de la muerte transforme
todos los sufrimientos de los enfermos, de los moribundos y de todos los que
sufren, en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que el que tiene las llaves de la
muerte y de su reino, nos conceda celebrar un día su resurrección con los
ángeles y los santos en su reino, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Celebrante:
Oh Dios nuestro, que nos has redimido en Cristo
muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación; escucha
nuestra oración e infúndenos el Espíritu de la verdad, para que, llenos de
sabiduría, sepamos siempre dar razón de nuestra esperanza. Por Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.
Que nuestra oración, Señor, y nuestras ofrendas
sean gratas en tu presencia, para que así, purificados por tu gracia, podamos
participar más dignamente en los sacramentos de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor
Amén.
Cristo vive por siempre e intercede por nosotros
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en
que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, de interceder por todos ante ti;
inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Si me aman, cumplan mis mandamientos, dice el Señor. Yo le rogaré al Padre que
les dé otro Abogado, que esté siempre con ustedes. Aleluya.
Si dilígitis me, mandáta mea serváte,
dicit Dóminus. Et ego rogábo Patrem, et álium Paráclitum davit vobis, ut
máneat vobíscum in aetérnum, allelúia.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la
vida eterna; haz que el misterio pascual en el que acabamos de participar por
medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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